Ver a Carla saludando en el escenario me hizo recordar los años en Buenos Aires.
Los veranos calurosos, en los que me quedaba embobado viéndola ensayar... viendo como toda ella se convertía en un animal indescriptible, volaba, reptaba, gritaba y lloraba, para terminar, transpirada, a mi lado.
La verdad que no se si fuimos muy felices. Pero nos alcanzaba. Y no lo digo con tristeza, sino siendo realista.
Yo en ese tiempo no trabajaba, solo vivía para ella. Carla salía de la escuela, cansada, con dolor en las piernas, pero al verme volvía a bailar, sonreía, actuaba, posaba. Mi cámara la adoraba, y ella se dejaba llevar.
Después vinieron días de misterio y frío, casi como todos los demás… O como todos los que iban a venir. Yo me fui, ella también se fue…
Íntimamente sabía que en algún momento de lo que me quedaba de vida la iba a volver a ver, lo que no suponía era que iba a suceder después del 4° Jack&Coke, hoy, sábado, con en el mas frio New York que recuerdo…
Y sé que no lo estoy soñando, la estoy viendo. Está cambiada… pero esos ojos los recuerdo y me queman. No se dio cuenta que estoy acá… pero es inminente el encuentro.
La obra terminó y me volvió a deslumbrar…
-Yo a Ud. la conozco señorita- dije
-De verdad? Como está Buenos Aires?- Dijo Carla saliendo de su camarín, apurada, sin siquiera mirarme.
-Supongo que bien, no volví después de la ultima vez- le contesté con el mismo tono que ella había usado.
-Ahora solo te puedo dar un par de horas de mi tiempo, mañana salgo de gira con la compañía- dijo – Igual para nosotros nunca hizo falta mucho-
-Seguis tomando Jack&Coke ? - me dijo con un guiño, una sonrisa cómplice, y el pelo sobre la cara, como a mi me gustaba…
It ain't California without you. I want you around, like last year...
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