viernes, 9 de abril de 2010

Cumplir...


No recordaba bien ni los tiempos, ni la gente, ni casi nada...

Pero siempre tuve un lugar seguro al que volver. Y lo sigo teniendo, y lo cuido y lo guardo (como cuando ME guardo) solo para mi. Mi casa es un refugio, nada la traspasa, nada interrumpe la paz de ese lugar, y lo digo con orgullo, porque soy un ermitaño, pero cuidadoso de que nada corrompa mi lugar.

Parte de lo que compone la armonia propia son los amigos. Y en mi caso son severos. Quiero decir, mis amigos son esos que se bancan las peores y mas miserables facetas de mi persona, por poco que ello significara. Porque ellos conocen todo.

Uno nunca llega a conocer del todo a una persona, creería que no mas del 40% de la realidad se deja ver hacia el otro, pero mis amigos conocen mas que eso. Y no solamente por ser participes activos de alegrias y tristezas, sino porque saben los "porque" de las cosas que suceden conmigo, que en mi caso es mucho decir.

Cuando llegan estos tiempos, no puedo evitar pensar a los que no están, recordar a los que están lejos, alegrarme por los que volvieron, y celebrar, como siempre, a los que incondicionalmente estan, no importa lo que suceda.

Por eso amigos, en estos tiempos monásticos, les dejo lo que sigue (lo habia escuchado hace 18 años aprox, y hace poco me lo regaló Alina):

Si para recobrar lo recobrado
tuve que haber perdido lo perdido
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.

Si para estar bien ahora
fue menester haber estado herido
tengo por bien sufrido lo sufrido
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprendido
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprobado
que lo que tiene el árbol de florido
vive de lo que tiene sepultado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario