viernes, 16 de julio de 2010

<<< Infinita >>>

La cosa es que ese otoño me iba a encontrar volviendo a ser yo...

Jugando, siempre con cartas conocidas y marcadas, manera probada de ganar, si las hay... Pero como siempre "el miedo cuida al corazón" -decía la canción que escuchaba en el taxi que me llevaba hacia el aeropuerto- y las cosas, obviamente, no podían salir del todo bien.

Así que una vez mas desee el jueves eterno, de Jack y amigos, de Anesthesia en bares Irlandeses, y de camas ajenas que no hacen preguntas...

Pero las respuestas no me llegaron hasta mucho después cuando finalmente la dejé salir de mi cabeza, la dejé ir, la dejé...

Ustedes me conocen, y saben que lo de "rencor, mi viejo rencor, tengo tanto miedo de que seas amor" lo tengo enterrado bajo el piso de la cocina, pero a veces me da tanto gusto sacarlo de entre la tierra y darle vida, de puro actor...

*****************************************************************************************************************

La mañana en que me despidió desde la puerta, descalza como a mi me gustaba, creo que ni Carla ni yo sabíamos que iba a ser la ultima vez que nos ibamos a ver... En verdad uno nunca sabe que va a pasar...

No se porque lo vivo así ahora y no entonces pero... los rulos de Carla se entrelazaban en mi puño, con rabia, con amor, con todo. Después de tantos años ella habia logrado mostrarme la mezcla perfecta de animal y mujer que siempre habia tenido en mente... Y eso hiere, hace daño... Así que con esa misma mano la sostuve mientras la veía irse a la ciudad infinita, sin mí. Me miró fijo hasta el momento final, nunca me dijo por mi nombre, Lázaro, ni siquiera en el último suspiro...

Tampoco se despidió...

Pero ya saben como va el juego que yo juego, quien se despide siempre soy yo, SIEMPRE...



Afuera, siempre, me está esperando una nueva mañana como aquella nuestra, radiante, fría y soleada...


No hay comentarios:

Publicar un comentario