martes, 5 de octubre de 2010

The Last (?) Call

-Mas de una vez quisiera pensar que las cosas no son tal cual las veo- me decía Carla, medio borracha y pensativa.

Y yo lo único que podía ver era su cara de gestos relajados, transpirada…

Las cosas que te puede poner la vida por delante, esas que a mí ya no me sorprendían, ni me divertían, ni me entusiasmaban, esas cosas a ella todavía le parecía que podían llegar a ser ciertas.


Yo nunca renegué de mi escepticismo, porque cada vez que veía lo malo de las cosas, el tiempo me terminaba dando la razón, por más que en su momento, me dejara llevar, me mintiera a mí mismo, en la búsqueda del disfrute.


Esa noche, al verla así, me empecé a preguntar si todo lo que veía de ella, esa imagen de heroína sacada de un comic, que nunca sufre, ni duda, que se deja llevar porque sabe que va a poder hacer frente a las consecuencias de sus actos, esa mujer que con dos minutos de charla, tres gestos y cuatro besos te hacía olvidar del día en que vivías, subyugante y atrevida hasta los límites impensados, esa especie de amazona de flechas envenenadas… si todo eso no era un invento mío, de mi cabeza, de cómo yo quería verla. Y ella solamente era una mujer mas…
Sin dudarlo, después de esto, me volví a despedir. En 5 días volví a poner kilómetros de por medio, volví a olvidarla.

Pero yo sabía que ni la distancia, ni las ocupaciones, ni los kilómetros, ni el resto de los mortales, ni la muerte siquiera, me iban a poder hacer olvidarla, su olor, sus manos… Por momentos ni la tenía en cuenta, parecía como si nunca hubiera existido, pero de repente, de la mano de una canción, de un lugar o incluso sumergida en un radiante vaso de Jack & Coke aparecía ella, para traerme de un cachetazo a la realidad.

-Como un hombre puede estar tan lejos y a la vez tan cerca?- le dije al barman del bar del hotel donde estaba parando. El se sonrió, y me sirvió el 4° de los 9 JD que me iban a acompañar esa noche.

Pero… hay cosas que uno deja de preguntarse inmediatamente, por el solo hecho de que conoce las respuestas:
En efecto, ella era solo una mujer más, tan simple y complicado como eso.

-Disculpe, tiene una llamada- me dijo el barman alcanzándome un teléfono.
-Está seguro que es para mí?- le contesté y ví como se alejaba.
-Hola, Lázaro habla- dije, iracundo.

Lo charlado es anecdótico, el hecho es que una vez más me había encontrado, a pesar mío, mi karma, deseo y ruina me había seguido hasta encontrarme.

Subí a la habitación a darme un baño y cambiarme de ropa, Carla no tardaría mas de 10 minutos en llegar…



Shattered faith, the part of me that I can´t erase…



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