Y si esta vez era cierto? Si esta vez me estaba diciendo la verdad? Carla tenía la cara mojada por las lágrimas, pero no de esas que mojan solamente, sino por esas que hieren. Pero yo ya la conocía, conocía sus caras, y le había curado una que otra herida…. Además seguía considerándola una especie de maestra para las mentiras.
Yo ya no era el mismo, es cierto, pero tampoco podía darle vuelta la cara.
Me tomó unos minutos decir palabra, y lo que salió fue lo mas saludable que dije jamás:
-Me voy…
Caminé un rato sin dejar de pensarla, de quererla, de olerla y odiarla a la vez.
Nadie creería el poder que ejercía sobre mí. Yo resistía, luchaba y me esforzaba por cambiar las cosas, pero esas mismas cosas me sobrepasaban.
Cuando creía que por fin estaba libre de ese castigo, aparecía ella, con su mirada, la misma que pedía a gritos un beso, pero muchas veces no uno mío. La misma sensación de impotencia que me recorrió tantas veces me volvía a abrazar. Era frío, desencantado, un abrazo sin sabor, sin gusto y sin aroma.
Las calles seguían pasando y como la bruja me había dicho una vez, la lluvia me iba a seguir toda mi vida. Esa noche no fue la excepción… Y a pesar de que me gustaba, odié la lluvia también.
Era tarde, casi de día cuando empecé a llegar… pero no quería entrar. Sabía que iba a seguir torturándome hasta dormirme. Así que seguí….
Ustedes saben dónde... Ahí donde no hay preguntas, donde solo me esperaba calor, dulzura. Esa que muchas veces no me llenaba, pero que servía para dormirme más rápido y dejar de pensar, de sufrir, de sentirme un hijo de puta. Ella era la manera que la vida me ponía enfrente para enterrar por unas horas a Carla.
Yo no la merecía, pero Carla tampoco me merecía. Y seguramente ella también tendría a alguien que no la merecía. A todos nos pasa en algún momento.
Antes de entrar pasé por la tienda de la esquina y compré una botella de J&B. Le di un trago, como buscando fuerzas. Para que no se me notara la tristeza.
Subí las escaleras, golpee la puerta…
-Quien es- dijo ella.
-Octavio- contesté.
La puerta se entreabrió y distinguí su figura, sus manos, sus ojos….
- Pasá - me dijo- te estaba esperando………
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